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"Los Otros": la antifranquicia

La imagen de los franquiciados serios se ha visto deteriorada por los oportunistas del sistema, y su labor de consolidación y expansión es ahora más difícil.

Durante los últimos años la franquicia ha tenido un florecimiento especial. Las enseñas y los franquiciados se han multiplicado haciendo posible un moderno sistema de comercio y distribución y generando un gran número de puestos de trabajos.

Hace 14 años inicié un negocio en cadena. Cuando trataba de explicar a los posibles clientes que les cedía la marca, les enseñaba a comercializar el producto, se lo servía en su establecimiento y le ayudaba en los problemas, el interesado se hacía bruces y me decía: "¡encima que pongo su producto en mi tienda y lo vendo, le tengo que pagar!". Hasta tener 4 tiendas propias y 2 años de práctica, no comenzamos a vender franquicias. Era muy importante poder solucionar todos los problemas por adelantado.

En España existen cadenas serias de origen foráneo, formadas y consolidadas, que ofrecen a sus franquiciados productos testados en sus propios establecimientos, con fórmulas empíricamente comprobadas, con asistencia permanente al asociado y con un sistema logístico de ámbito nacional.
Asimismo, se ha creado un gran número de cadenas nacionales: algunas con una gran dosis de imaginación o con buenas fórmulas comerciales, las hay con gran esencia creativa y otras han copiado productos o sistemas buenos de cadenas extranjeras, aunque adaptándolos a la idiosincrasia nacional y a nuestros hábitos comerciales. Pero también han aparecido los franquiciadores oportunistas del sistema ("los otros").

Obviamente, en todos los ámbitos de la vida aparecen genios y, cerca de ellos, ciertos parásitos sociales que copian lo que estos crean. Cuando ya han absorbido toda su esencia desaparecen con los bolsillos llenos de dinero. ¿Qué queda entonces? Siguen quedando los reales, los pioneros, los auténticos, pero con una imagen maltrecha por la labor de esos oportunistas. La gente ya no los mira igual y los comparan con "los otros". Su imagen se ha visto deteriorada y su labor de consolidación y expansión ahora es más difícil.

Por desgracia ese fenómeno se ha producido en España. Basados en ideas generalmente nuevas (o copiadas de otras existentes), "los otros" ofrecen franquicias donde el saber hacer no ha sido probado en establecimientos propios, ni han tenido un desarrollo empírico suficiente para adquirir unos conocimientos que puedan ser transmitidos realmente. Los sistemas de abastecimiento al asociado se desarrollan sobre la base del cliente cautivo, obligado contractualmente a comprar al franquiciador. Los precios se alteran artificialmente en beneficio de los "otros".

Estos se gastan los cánones de publicidad en su propio beneficio, o para vender más franquicias y ni siquiera se preocupan de recomendar los preceptivos - y fundamentales - estudios de mercado.
La esencia comercial de "los otros" es la venta desenfrenada de enseñas. No importa que el franquiciado acabe en la ruina. En muchos casos los inversores hipotecan su casa para montar ese negocio soñado. Para "los otros" eso no es lo importante.

Ellos ya han conseguido su cannon de entrada y comisión por el montaje. Todas estas tropelías y algunas de igual o mayor gravedad - como la ausencia de asistencia técnica continuada, la carencia de promoción, la falta de un real saber hacer o su insuficiencia- nos han identificado un tipo de franquiciador oportunista que debe ser desterrado del panorama de la franquicia en España. "Los otros" están haciendo mucho daño a los tranquilizadores serios, que son muchos y muy buenos y, para los cuales -con el asociado como el elemento más importante de la cadena- su prosperidad es realmente una consecuencia de la del franquiciado.

Muchos asociados que han sido víctimas de "los otros" han visto arruinadas sus familias y han sembrado el desconcierto en potenciales inversores. Estos, desanimados por dichas experiencias, prefieren instalar negocios por cuenta propia en vez de acudir a franquiciadores reales y serios que, afortunadamente son, la mayoría.

Me sería fácil contarles casos concretos pero no es el objeto de estas líneas; simplemente me conformaré con denunciar su existencia y esperar que desaparezcan del panorama de la franquicia en España. En cualquier caso, recordarles que seguirán existiendo los de verdad en beneficios de todos y -en especial- de nuestra economía.

Salvador Jiménez Mariscal
Consultor externo de Gómez & Pombo

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